Cada año se roban miles de bicicletas en ciudades españolas, muchas de ellas con un candado barato o mal colocado. La realidad es que ningún candado es inviolable, pero elegir bien puede marcar la diferencia entre llegar a casa con tu bici o sin ella.
Esta guía compara los cuatro tipos principales: candado en U, plegable, cadena y cable. Te ayuda a decidir según tu zona, tu presupuesto y cómo usas la bicicleta cada día.
Qué debes mirar antes de comprar un candado
No todos los candados sirven para todas las situaciones. Antes de elegir uno, hay cuatro preguntas que vale la pena responder: ¿en qué zona aparco?, ¿cuánto tiempo queda sola la bici?, ¿cuánto vale?, ¿cuánto peso estoy dispuesto a cargar?
El riesgo de tu zona marca el punto de partida
Aparcar en un barrio tranquilo durante veinte minutos no exige lo mismo que dejar la bici toda la noche en el centro de una ciudad grande. El nivel antirrobo indica qué tan resistente es un candado ante ataques comunes: serrucho, alicate, palanca. Cuanto mayor sea el riesgo, mayor debe ser ese nivel. Un candado fino de cable, por ejemplo, se corta en segundos con unas tijeras de jardín.
Portabilidad frente a seguridad
Un candado de cadena gruesa puede pesar más de dos kilos. Protege bien, pero cargarlo cada día en una mochila cansa. Los candados en U son más ligeros y rígidos, aunque limitan dónde puedes anclar la bici. Hay que encontrar el equilibrio entre lo que ofrece protección real y lo que realmente vas a llevar encima.
Cuánto invertir según el valor de la bici
La regla práctica más extendida es destinar entre el 10 % y el 15 % del valor de la bicicleta al candado. Una bici de 300 euros merece al menos 30–45 euros en seguridad. Gastar menos suele salir caro.
Candado en U, plegable, cadena o cable – diferencias reales
No todos los candados protegen igual, y elegir mal puede costarte la bicicleta. Cada tipo tiene un perfil distinto: peso, seguridad, comodidad. Aquí va la comparación directa.
Candado en U
Fabricado en acero endurecido, con forma de arco rígido. Resiste bien los ataques con palanca y cizalla, especialmente los modelos de gama media-alta como el Kryptonite Evolution. Su mayor limitación es el espacio: solo puedes anclar la bici a soportes estrechos. Ideal para ciudad con riesgo medio o alto.
Candado plegable
Varios eslabones de acero articulados que se doblan para guardarse en el bolsillo o en un soporte de cuadro. Marcas como Abus ofrecen modelos con certificación antirrobo alta. Más versátil que el U para anclar a postes anchos, aunque suele pesar entre 800 g y 1 kg. Buen equilibrio entre seguridad y practicidad.
Candado de cadena
Es el más robusto en términos de alcance: puedes rodear rueda, cuadro y poste sin problema. Pero pesa. Una cadena de calidad puede superar los 2 kg, lo que lo hace incómodo para el día a día. Funciona mejor si dejas la bici siempre en el mismo sitio.
Cable de seguridad
Ligero, flexible y fácil de llevar. El problema es que un cortacables lo abre en segundos. Úsalo solo como complemento de otro candado, nunca como única protección en zonas con robos frecuentes.
Cómo asegurar la bici bien en la calle
Tener un buen candado no sirve de mucho si lo usas mal. La técnica importa tanto como el producto. Estos son los puntos que marcan la diferencia.
Técnica básica de cierre
Siempre sujeta el cuadro y al menos una rueda al punto fijo, no solo la rueda. Un ladrón puede soltar una rueda en segundos y llevarse el resto. El punto de anclaje tiene que ser sólido: una señal fina o una valla de obra no cuentan. Busca aparcabicis fijos al suelo o postes de hierro gruesos.
Coloca el candado lo más alto posible y con el mínimo espacio libre en su interior. Cuanto más espacio hay dentro del arco, más palanca puede aplicar alguien con una barra. El candado pegado al cuadro, sin holgura, es mucho más difícil de forzar.
Combinar dos candados
Si dejas la bici varias horas, usa dos candados de tipos distintos, por ejemplo un candado en U y una cadena. Romper dos sistemas diferentes obliga al ladrón a llevar más herramientas y dedicar más tiempo, algo que la mayoría prefiere evitar.
Fallos habituales
Quita el sillín, el ordenador y cualquier accesorio que se suelte fácil. Dejarlos puestos es regalar material. Otro error frecuente: cerrar solo la rueda delantera al poste, sin pasar por el cuadro. La rueda se queda allí; la bici, no.
El mejor candado es el que sí usarás siempre
Pensar en el candado perfecto no sirve de nada si al final lo dejas en casa porque pesa demasiado o tarda mucho en ponerse. La elección real depende de cuatro factores: el nivel de riesgo de tu zona, la duración de tus trayectos, lo que puedes gastar y cuánta incomodidad estás dispuesto a asumir a diario. Para ciudad con riesgo medio o alto, un candado en U de calidad –algo como un Kryptonite Evolution o un Abus Granit– suele ser la base más sólida. Si necesitas asegurar también la rueda trasera o el cuadro a la vez, combinarlo con un candado plegable o una cadena corta tiene más sentido que depender solo de un cable. El cable funciona, pero como refuerzo, no como protección principal. Elige un modelo que sea suficientemente seguro para tu barrio, pero también lo bastante manejable para que no encuentres excusas para no llevarlo.
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